Ruta de 2 días por Stirling y las Highlands escocesas

Como desde Irlanda es muy fácil viajar al Reino Unido, aprovechamos la ocasión para escaparnos unos días a Escocia. Después de descubrir Edimburgo y Glasgow durante nuestra primera visita al país, nos quedaron muchas ganas de descubrir que más tiene para ofrecer Escocia y, aunque en esta ocasión sólo íbamos a estar unos días por allí, nos decidimos a adentrarnos en las Highlands escocesas. Contábamos con poco tiempo pero aceptamos el reto de enamorarnos de la Escocia más rural en sólo 2 días. ¿Nos acompañais?

Mapa con la ruta que seguimos señalada

Antes de empezar a enumerar sitios, hablemos un poco sobre las condiciones de nuestro viaje. En esta ocasión hicimos una escapada de 4 días a Edimburgo y alquilamos un coche en el propio aeropuerto para hacer esta ruta por libre durante los dos primeros días de viaje. Antes de decidirnos a alquilar coche estuvimos mirando varias opciones de visitas guiadas de uno o dos días, pero al final (y como nos acaba pasando casi siempre), decidimos hacer la ruta por libre y a nuestro aire. Os dejamos algunas de las rutas que vimos por si preferís no alquilar coche, aunque, si podéis, os recomendamos hacerlo por libre.

En cuanto a la duración de la ruta, obviamente nos dejamos muchos rincones en el tintero y lo ideal es planear un recorrido mucho más largo para disfrutar también de la costa, pero no por eso íbamos a dejar de acercarnos a explorar. Nosotros hicimos esta ruta en marzo, por lo que los días aún no eran tan largos como en verano. Si hacéis esta ruta en verano podréis aprovechar mucho más cada día y añadir visitas de las que nosotros prescindimos por falta de tiempo o por estar aún cerradas al público. Dicho todo esto, hablemos de lo que nos dio tiempo a ver en nuestra ruta de 2 días por Stirling y las Highlands escocesas.

Día 1: De Stirling a Fort William

Después de hacernos con un coche de alquiler en el aeropuerto de Edimburgo iniciamos nuestra ruta en dirección a Stirling, el gran protagonista de nuestro primer día en Escocia. Eso sí, antes de llegar a Stirling no pudimos resistirnos a desviarnos en busca de The Kelpies.

The Kelpies

Las esculturas de The Kelpies (1) son obra del artista Andy Scott y son, básicamente, dos cabezas de caballo de metal gigantes, concretamente de 30 metros de altura. Esta monumental escultura puede verse desde la carretera que une Edimburgo y Stirling, pero lo mejor es acercarse al parque de The Helix para disfrutar de cerca de su magnitud.

Esculturas de los Kelpies
THE KELPIES

Esta obra debe su nombre a uno de los seres mitológicos más peligrosos de la mitología escocesa, aunque en realidad la obra pretende ser un homenaje al patrimonio industrial de Escocia y representa a los caballos de tiro que hicieron posible el desarrollo del país. Pero hablemos de los kelpies en la mitología celta.

Según las leyendas, los kelpies son espíritus del agua que habitan los lagos de Escocia y que, aunque son capaces de cambiar de forma, suelen aparecer representados en forma equina. Se trata de animales muy peligrosos, ya que arrastran a sus víctimas al interior del lago donde los ahogan y los devoran, por lo que os recomendamos no acercaros mucho si veis algún caballo a la orilla de alguno de los múltiples lagos que recorreremos en esta ruta.

Stirling

Después de este pequeño desvío, nos dirigimos ahora sí, al que fue el gran protagonista de nuestro primer día de ruta: el pueblo de Stirling (2). Si contáis con más tiempo, o si al contrario, no contáis con tanto tiempo para hacer la ruta por las Highlands pero buscáis un destino para una escapada desde Edimburgo o Glasgow, os recomendamos dedicar un día completo a recorrer Stirling y sus alrededores. Nosotros no contábamos con tanto tiempo por lo que nos centramos principalmente en visitar el Castillo de Stirling y el Monumento a William Wallace.

Castillo de Stirling

El Castillo de Stirling se encuentra en el punto más elevado del pueblo y aunque los orígenes del castillo son más antiguos, la mayoría de los edificios que pueden visitarse actualmente se remontan al siglo XVI. A nosotros nos gustó especialmente la visita a la zona del Palacio, decorada con los tapices de La caza del unicornio y las famosas “cabezas de Stirling”, así como la visita a las cocinas, que recrean cómo habrían sido las cocinas del palacio en pleno siglo XVI.

Tapices en el interior del Castillo de Stirling
EJEMPLO DE UNO DE LOS TAPICES DE LA CAZA DEL UNICORNIO
Detalle decorativo del techo del Castillo de Stirling
LAS «CABEZAS DE STIRLING»

Durante la visita al castillo también es posible recorrer el perímetro de las murallas y entrar a la Capilla Real y al Great Hall. Estos dos últimos edificios esconden una historia muy curiosa ligada al nacimiento del príncipe Henry, primer hijo varón del rey Jacobo VI (en inglés James VI). La Capilla Real fue construida con motivo de este nacimiento en 1594 y aunque el Great Hall terminó de construirse en torno al 1503, con motivo del bautizo del príncipe se celebró aquí el que probablemente fue el banquete más extravagante de la historia del castillo. Al tal llegó el nivel de excentricidad que el plato de pescado se sirvió en un barco de 5 metros de largo que se colocó en el interior del edificio sólo para este evento.

Exterior del Castillo de Stirling
JARDINES DEL CASTILLO DE STIRLING

Como veis, la visita al Castillo de Stirling da para largo, con lo que contad con estar como mínimo unas 2 horas dentro. Personalmente, creo que me gustó más la visita a este castillo que la visita al Castillo de Edimburgo, aunque al haber pasado ya casi 5 años de la visita al segundo puede que no esté siendo tan objetiva. De lo que sí estamos seguros es de que es una visita imprescindible, que no os podéis perder. El precio de la entrada ronda las 16,50£ si adquirís la entrada online, por lo que os recomendamos adquirir las entradas por la página web para garantizar la visita y conseguir un precio más barato. El precio de adquirir la entrada en la puerta asciende a 18£ (precios actualizados en 2022). La entrada también está incluida en la Explorer Pass, por lo que si estáis haciendo un viaje más largo por Escocia vale la pena hacerse con este pase turístico.

Monumento a William Wallace

Tras la visita al Castillo de Stirling, iniciamos nuestro ascenso hacía el Monumento a William Wallace. Este monumento se alza en la cima de la colina de Abbey Craig y se terminó de construir en el año 1869 en homenaje a la figura de William Wallace. De este personaje es probable que casi todos ya hayáis oído hablar pero, para aquellos que no hayan visto la película de Braveheart, William Wallace fue un soldado escocés que se convirtió en un héroe nacional por su papel en la Guerra de Independencia de Escocia contra el Rey Eduardo I de Inglaterra.

Si visitáis Stirling sin coche es posible llegar a la zona andando o en transporte público, pero si lleváis coche como nosotros el monumento dispone de su propio aparcamiento. Desde ahí, es posible subir a pie o en minibus. Una vez arriba, podéis añadir al paseo los 246 escalones de altura del monumento, aunque nosotros optamos por ver sólo las vistas desde la base y seguir nuestra ruta hacía las Highlands. La entrada al monumento cuesta unas 10,75£ y en el interior también podréis ver un pequeño museo sobre la historia de William Wallace.

Parque Nacional de Loch Lomond y los Trossachs

Como os comentábamos, Stirling fue el plato fuerte del día, pero aún nos quedan muchos kilómetros de ruta antes de llegar al final de nuestra jornada. Tras dejar atrás Stirling, queríamos haber visitado el Castillo de Doune (3), pero nos lo encontramos cerrado por obras de restauración. Este castillo debe gran parte de su fama a su aparición en la serie de Outlander.

En lugar de visitar el castillo, nos metimos de lleno en el Parque Nacional de Loch Lomond y los Trossachs (4). Este parque nacional es el primer parque nacional creado en Escocia y uno de los más grandes del país. En su gran extensión es posible disfrutar de un sinfín de actividades, como el senderismo, la escalada o deportes acuáticos, aunque nosotros nos tuvimos que conformar con admirar la belleza de la zona desde la carretera.

Nosotros optamos por cruzar el parque siguiendo la carretera A84, que cruza el pueblo de Callander y ofrece muy buenas vistas del Loch Lubnaig. Si contáis con más tiempo, también es posible tomar las carreteras A811 y A82 para cruzar el parque por el lado del Loch Lomond.

Valle de Glen Coe

El siguiente tramo de nuestra ruta también lo hicimos mayoritariamente en coche, parando sólo en los diferentes miradores que nos íbamos encontrando. En primer lugar nos detuvimos en el mirador del Loch Tulla (5), para luego entrar de lleno en el Valle de Glen Coe (6). Este valle está considerado como uno de los lugares más espectaculares de Escocia y atravesarlo conduciendo fue una experiencia alucinante. Uno de los miradores que más nos llamó la atención fue el Mirador de las Tres Hermanas de Glencoe, aunque aprovechamos todos los apartaderos que nos fuimos encontrando para disfrutar del paisaje.

Mirador al Loch Tulla
MIRADOR DEL LOCH TULLA
Carretera que atraviesa el Valle de Glen Coe
VALLE DE GLEN COE

Fort William

Así llegamos a la última parada de nuestro primer día explorando las Highlands: Fort William (7). De esta ciudad habíamos oído hablar mucho, pero realmente su papel en la ruta es más bien logístico. Fort William no tiene muchos encantos, pero es un campamento base ideal para recorrer esta zona de Escocia. Nosotros nos alojamos en un pequeño bed and breakfast (del que no os haremos promoción porque tampoco era para tanto) y cenamos en el Ben Nevis Bar. Nos decantamos por este restaurante porque queríamos probar comida escocesa, pero en Fort William existen otras opciones interesantes como el Black Isle Bar, especializado en cervezas artesanales y pizzas.

Día 2: De Fort William a Pitlochry, pasando por el Lago Ness

En nuestro segundo día de ruta nos centramos en la zona del Lago Ness, aunque os tengo que confesar que mi objetivo del día no era encontrar al monstruo del lago sino ver a las famosas Hairy Coos. Hablamos de una raza bovina típica de esta zona y cuyo nombre oficial sería “Highland Cow”, pero a las que nosotros nos referimos durante todo el viaje como “vacas peludas”. A nosotros nos costó bastante encontrar a estas vaquitas y al final solo pudimos verlas desde lejos, así que tendremos que volver a seguirlo intentando. Pero dejemos mi obsesión personal por las vacas y hablemos de nuestro segundo día de ruta por las Highlands.

Highland cows
MI OBJETIVO DEL DÍA ERA VER HAIRY COOS DE CERCA

Commando Memorial

A menos de 20 minutos en coche desde Fort William, encontramos nuestra primera parada del día: el Commando Memorial (8). Este monumento conmemora a los comandos británicos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial y es un lugar muy especial para los escoceses. Aunque el monumento tenga un valor tan importante para los veteranos y sus familiares, es cierto que a nivel turístico se ve eclipsado por las asombrosas vistas de los alrededores.

Escultura del Commando Memorial
COMMANDO MEMORIAL

Después de disfrutar de la panorámica en el Commando Memorial nos volvimos a subir al coche pero no nos fuimos muy lejos. Apenas 10 minutos después volvimos a pararnos para disfrutar de las vistas del Loch Lochy. Esta parada fue totalmente improvisada, pero no pudimos resistirnos a parar ante estas vistas.

Lago Lochy
LOCH LOCHY

El Lago Ness

Como os comentábamos, el plato fuerte de nuestro segundo día de ruta fue el Lago Ness, así que nuestra siguiente parada fue Fort Augustus (9). Este pueblito se encuentra en el extremo sur del Loch Ness, con lo que es el punto de partida inicial para recorrer el lago. Nosotros optamos por recorrer el lago en coche, pero existe la opción de disfrutarlo en crucero tanto desde Fort Augustus como desde Inverness.

Otro de los lugares más famosos desde los que se puede observar el Lago Ness es el Castillo de Urquhart (10). Esta fortaleza, hoy en día en ruinas, es una de las más icónicas de Escocia. La vista al castillo cuesta unas 12£ por persona (precio de venta online en 2022) y los restos que pueden verse actualmente datan de los siglos XIII al XVI. Teniendo en cuenta que sólo pueden verse las ruinas del castillo, a nosotros nos pareció un poco caro por lo esta vez decidimos prescindir de la visita, pero no descartamos visitarlo en el futuro.

Hasta ahora hemos mencionado lugares desde los que admirar el Lago Ness, pero seguro que muchos estaréis esperando que hablemos un poco más del famoso monstruo que habita sus aguas. La primera referencia que tenemos del monstruo del Lago Ness, al que de ahora en adelante llamaremos Nessie, se remonta al siglo VI. Según la biografía de San Columba, en el año 565, el santo expulsó del río Ness a un monstruo que aterrorizaba a las gentes de Inverness. El monstruo huyó hacía el interior del lago donde encontraría su nuevo hogar y pasaría desapercibido un tiempo. Es a partir del siglo XIX, cuando se suceden toda una serie de avistamientos modernos e incluso llegan a aparecer fotografías de Nessie. La presencia de un monstruo real en estas fotografías fue refutada y lo más probable es que Nessie no exista, pero buscarlo mueve bastante turismo en la zona y se ha convertido en el protagonista de muchos souvenirs de Escocia.

Inverness

Nuestro recorrido por el Lago Ness acabó en Inverness (11), una ciudad cuyo nombre se repite hasta la saciedad al hablar de las Highlands escocesas, pero que a nosotros nos decepcionó un poco. Optamos por dejar el coche cerca del Jardín Botánico (de entrada gratuita) y recorrer el paseo a orillas del río Ness en dirección a la ciudad. Este paseo y las islas Ness fue lo que más nos gustó de la visita, aunque el centro de la ciudad esconde algunos monumentos interesantes.

Castillo de Inverness
INVERNESS

En el centro de Inverness destacan, principalmente, dos construcciones: el Castillo de Inverness y la Catedral de St Andrew. También es posible aprovechar la visita para comprar souvenirs en las tiendas de High Street o acercarse hasta el Victorian Market, unas galerías comerciales que datan de 1890.

Galerias comerciales del Victorian Market
VICTORIAN MARKET

Pitlochry

Nosotros pasamos el resto de la mañana en Inverness y reemprendimos nuestra ruta después de comer en dirección a Pitlochry. De camino a la que sería nuestra última parada, nos dejamos sorprender por las maravillosas vistas al Parque Nacional de los Cairngorms (12). Si en nuestro primer día de ruta tuvimos la oportunidad de atravesar el primer parque nacional de Escocia, ahora disfrutamos de las vistas al segundo. Este es también el parque nacional más grande del Reino Unido y es un paraíso para los amantes de los deportes de invierno.

En los alrededores de Pitlochry también existen muchos lugares de interés, como el Castillo de Blair, que no tuvimos la oportunidad de visitar porque no abre hasta abril, o el mirador Queen’s View (13), del que nos enamoramos perdidamente.

Mirador de la Reina
QUEEN’S VIEW

Una vez en el pueblo de Pitlochry (14), destaca la pintoresca calle de Atholl Road, por la que vale la pena pasear disfrutando de sus tiendas y restaurantes; y la destilería de Blair Athol.

Calle principal de Pitlochry
ATHOLL ROAD
DESTILERÍA BLAIR ATHOL

Nosotros acabamos aquí nuestra ruta y al día siguiente nos dirigimos a primera hora al aeropuerto para devolver el coche y pasar los dos días restantes en Edimburgo. Si vosotros contáis con un tercer día es posible ampliar la ruta y visitar otros lugares de vuelta, como las ciudades de Perth o Saint Andrews. En cualquier caso, lo más probable es que os pase como a nosotros y esta ruta os dejé con ganas de seguir explorando Escocia. Por nuestra parte estamos seguros de que volveremos y, cuando lo hagamos, os lo contaremos todo por aquí. Mientras tanto, si queréis seguir descubriendo Escocia con nosotros no dejéis de leeros nuestras rutas por Glasgow y Edimburgo.