Un día en Kinsale

Tanto si habéis decidido pasar unos días en la ciudad de Cork, cómo si os habéis decantado por alquilar un coche y recorrer la Wild Atlantic Way, no podéis dejar de visitar el pintoresco puerto de Kinsale.

Aunque a primera vista, sus casas de colores y sus calles plagadas de galerías de arte hacen que Kinsale parezca un pueblito tranquilo, aquí ocurrió una de las batallas más importantes de la historia de Irlanda. Hablamos de la Batalla de Kinsale, en 1601, en la que se enfrentaron, cómo era de esperar, irlandeses e ingleses, pero en la que también participaron tropas españolas. A pesar de que los irlandeses recibieron ayuda española, ayuda de la que están muy agradecidos cómo veréis por toda la ciudad, el resultado de la batalla fue su derrota y los irlandeses católicos fueron expulsados de Kinsale.

Ahora que tenemos una pequeña base histórica, os recomendamos empezar vuestro día en Kinsale recorriendo los 3 km que separan el centro de la ciudad del Fuerte de Charles o Charles Fort (1). Para llegar hasta allí os recomendamos seguir el Scilly Walk (2), un paseo que sigue la línea de costa y que ofrece unas vistas espectaculares del puerto de Kinsale.

La bahía de Kinsale con los barcos y las casas del puerto

La Bahía de Kinsale desde Charles Fort

Aunque os hablemos del Charles Fort justo después de hacer mención a la Batalla de Kinsale, esta fortificación es posterior a este suceso. Concretamente, el Fuerte de Charles se empezó a construir en 1678 y se mantuvo en uso hasta 1921, con la retirada de las tropas británicas. Se trata de una fortificación en estrella y su interior puede visitarse por el módico precio de 5€ por adulto.

Muralla y vistas al mal abierto desde Charles Fort

Vistas al mar abierto desde Charles Fort

Estructuras en ruinas dentro de las murallas del Charles Fort

Charles Fort

Desde el Charles Fort se pueden ver las ruinas de otro fuerte al otro lado de la bahía. Se trata del James Fort, que comenzó a construirse tras la Batalla de Kinsale y sirvió para proteger el puerto de la ciudad hasta la finalización del Charles Fort.

De vuelta en el centro de Kinsale, toca recorrer las calles más icónicas de la ciudad. Las casas de colores dotan a cada rincón de un aura singular, pero probablemente la esquina del Milk Market Cafe (3) sea una de las más fotografiadas.

Calle peatonal con una terraza, negocios de diferentes colores y un banco rojo en el centro de la imagen

Un ejemplo del encanto de las calles de Kinsale

Desde este rincón seguiremos nuestra ruta hasta la siguiente parada: el Desmond Castle (4). Esta casa torre fue construida entorno al 1500 como casa de aduanas, aunque ha tenido muchos usos desde entonces. En 1601, por ejemplo, fue ocupada por los españoles que la usaron para almacenar armas. Posteriormente, en el siglo XVIII, se convirtió en cárcel, momento del que le viene el nombre popular de Prisión de los Franceses (no hace falta que os diga de dónde eran la mayoría de los prisioneros, ¿no?). Hoy en día el Desmond Castle acoge una exposición sobre el comercio vinícola en Irlanda.

Casa torre de tres plantas

Desmond Castle

Nuestra siguiente parada es la Iglesia de St Multose (5). Esta iglesia fue construida por los normandos en 1190 en la ubicación de una antigua iglesia del siglo VI. En el cementerio que rodea al templo yacen algunas de las victimas del hundimiento del Lusitania. El Lusitania fue un barco de pasajeros británico que fue torpedeado por un submarino alemán el 7 de mayo de 1915. Se puede visitar un museo sobre este trágico episodio en el Old Head de Kinsale, el punto terrestre más próximo al lugar del hundimiento.

Interior de la Iglesia de San Multose

Iglesia de St. Multose, patrón de Kinsale

Haremos un último desvío antes de dirigirnos de nuevo hacía el puerto para hablaros del Museo Regional de Kinsale (6). Lo primero que os llamará la atención de este museo es el edificio en el que está ubicado. Este edificio fue construido en 1600, aunque la fachada que vemos hoy día fue añadida en 1706. Durante muchos años fue la sede de los juzgados y aquí se llevó a cabo la investigación judicial sobre el hundimiento del Lusitania.

Como os avanzábamos, nuestra siguiente parada es el puerto de Kinsale, pero no podemos evitar hacer un alto en el camino para tomar un café. Kinsale está repleta de cafeterías y cualquiera que escojáis será una buena elección, pero en nuestra última visita a la ciudad acabamos en una cafetería que tenemos que, al menos, nombrar. Se trata del Poet´s Corner (7), una cafetería cuyas paredes están repletas de libros.

Fachada de la cafetería de Poet´s Corner

Uno de los muchos cafés chulos de Kinsale

Tras este pequeño paréntesis, finalizaremos nuestra ruta con un paseo por el Puerto de Kinsale (8). Esta zona está repleta de pequeños hitos y esculturas, aunque a nosotros la que más nos llamó la atención fue la réplica del mástil de un galeón español.  Al principio del artículo os decíamos que hay recordatorios a la Batalla de Kinsale repartidos por toda la ciudad y que mejor que acabar la ruta en uno de ellos.

Vistas del puerto desde la réplica del mastil de un galeón español

Kinsale Harbour

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