Ronda: una ciudad para “viajeros románticos”

Lo sé, lo sé, cuando en Ronda nombran a los viajeros románticos no se refieren a viajeros que van suspirando por las esquinas y quitando pétalos a las margaritas, pero, seamos sinceros, esta ciudad enamora a cualquiera. Así que disculpadme si me permito la licencia de decir que Ronda también es una ciudad para los “viajeros románticos” del siglo XXI.

Aunque pasamos noche en Ronda, nosotros sólo le dedicamos a esta ciudad una mañana. Esto significa que prescindimos de entrar a visitar museos y nos centramos en recorrer el Casco Histórico y buscar los mejores miradores de la ciudad. ¿Os animáis a seguir nuestra ruta?

Empezamos la ruta en la Plaza de Toros de Ronda (1). La Plaza se inauguró en 1758 y alberga en su interior un pequeño museo. Este museo seguro que es un imprescindible para los más taurinos ya que Ronda es conocida como la cuna de la tauromaquia. Sin embargo, como nosotros somos todo lo contrario, para nosotros sólo fue el punto de partida de la ruta.

Junto a la Plaza de Toros encontramos un pequeño parque con uno de los primeros miradores del día. En este parque hay dos monumentos dedicados a dos personalidades que seguro que conoceréis: Ernest Hemingway y Orson Welles. Este último eligió Ronda como lugar de sepultura, porque “un hombre no es de dónde nace sino donde elige morir”.

Monumento de piedra beige con el busto de Orson Welles y una placa conmemorativa

El monumento para Hemingway es idéntico a este

Ronda está enclavada en un paraje natural espectacular. Y es que, la ciudad se alza sobre un impresionante desfiladero de unos 100 metros de profundidad. Por este desfiladero, conocido como el Tajo de Ronda, discurre el río Guadalevín. Nosotros recorrimos el borde del desfiladero, rodeando el Parador de Ronda (2), antigua Casa Consistorial. Siguiendo esta ruta llegamos al punto en el que el desfiladero divide la ciudad en dos y cruzamos el Puente Nuevo, que une ambas partes.

Se ve un desfiladero escarpado y sobre el las casas de color blanco

Las casas colgando sobre el desfiladero dan un poco de vértigo, ¿no?

Desde el Parador se consiguen estas vistas del primer mirador

El Puente Nuevo (3) es uno de los símbolos más famosos de Ronda. Fue construido en el siglo XVIII para unir el barrio antiguo con el barrio moderno. Se necesitaron dos intentos para construir esta maravilla arquitectónica. Para el primer intento se emplearon sólo 8 meses y como las prisas no son buenas consejeras pasó lo que se veía venir: 6 años más tarde el puente se derrumbó en un fatídico accidente. Para el segundo intento se tomaron menos a la ligera el tiempo de construcción e invirtieron más de 40 años en construir el puente que se conserva hoy en día, más de dos siglos después.

Se ve el Puente Nuevo con sus tres arcadas. El puente mide 98 metros. Detras se ve el Parador Nacional. Un edificio beige con grandes ventanas

El Puente Nuevo visto desde el otro lado y el Parador de Ronda

Ya en el Barrio Antiguo, nos llamó la atención la gran cerámica dedicada a los Viajeros Románticos (4). Imaginaos si nos llamó la atención que el título de este artículo está dedicado a ellos. Pero, ¿quiénes eran estos viajeros románticos? Con el auge del movimiento artístico del romanticismo, muchos artistas extranjeros encontraron en los paisajes españoles una fuente de inspiración. Así fue como en el siglo XIX el país se llenó de viajeros cuyos relatos de viaje pusieron España por las nubes. Además, como no iba a ser menos, Ronda salió muy bien parada en estos relatos.

Gran mural con cerámicas decoradas. La de arriba pone "Ronda a los Viajeros Romanticos". La central es una panoramica de la ciudad. En torno a esta última hay once cerámicas mas pequeñas con citas escritas

En las cerámicas pequeñas hay citas de relatos que hablan de Ronda

Tras entretenernos leyendo citas, bajamos la Cuesta de Santo Domingo en busca del resto de puentes que cruzan el Guadalevín. De camino nos tropezamos con el Palacio del Rey Moro (5), un edificio de lo más interesante. Si bien esta construcción es del siglo XVIII, en el interior de este palacio se conservan restos de una mina de captación de agua de origen árabe. Cuando nosotros fuimos el edificio en sí no era visitable, pero sí se podía visitar la mina y los jardines.

Seguimos andando hasta llegar al Puente Viejo (6), desde el que vimos también el Puente Árabe. La construcción del Puente Viejo se remonta a principios del siglo XVII, mientras que el Puente Árabe es del siglo XIV. ¿Ahora entendéis que el Puente Nuevo se siga llamando así después de dos siglos? Muy cerca del Puente Árabe se encuentran los restos de los Baños Árabes de Ronda (7). Estos baños se consideran los mejor conservados de la Península Ibérica por lo que los hubiéramos visitado sin duda de haberle podido dedicar un día entero a Ronda.

Se ve la garganta del desfiladero con el río fluyendo en el fondo. Al final del desfiladero se ve el puente. Del otro lado se ven unas terrazas que van paralelas al desfiladero

Desde el mirador ya se podía ver el Puente Viejo y fuimos sin dudarlo en esa dirección

Lo que sí que hicimos fue aventurarnos en el Barrio de Padre Jesús (8). Aquí encontramos la Iglesia de Nuestro Padre Jesús y la Fuente de los Ocho Caños. Esta última es la fuente monumental más antigua de la ciudad.

Desde aquí continuamos nuestro paseo siguiendo los restos de las antiguas murallas islámicas. Podemos acceder a este tramo de la muralla dejando a la derecha el Arco de Felipe V. A los pocos metros encontraremos la primera de las puertas árabes conservadas: la Puerta de la Cijara.

La calle se bifurca. La de la izquierda baja y la de la derecha sube hasta una puerta con un arco que es el Arco de Felipe V

Nosotros seguimos ahora el camino de abajo

Desde aquí continuamos nuestro camino hasta la Plaza Duquesa de Parcent (9), la plaza más importante de Ronda. En torno a esta plaza se alzan edificios singulares como el Convento de Santa Isabel, el Ayuntamiento o la Iglesia de Santa María la Mayor.  La ubicación de esta última como lugar de culto se remonta al siglo V, cuando había en la zona una basílica paleocristiana. Después, el mismo punto fue elegido por los musulmanes para construir su mezquita, donde años más tarde los Reyes Católicos mandaron construir esta iglesia.

Al fondo de una calle que sube se ve la Iglesia con su campanario. La fachada que da a la plaza tiene un pórtico en dos alturas

La Iglesia vista desde una calle perpendicular a la plaza

Nuestros pasos nos guiaron después hasta el Palacio de Mondragón (10), actualmente Museo Municipal. Este palacio fue construido en el siglo XIV por el rey Abomelik, aunque posteriormente sirvió de residencia para los Reyes Católicos. Vale la pena asomarse al patio de entrada aunque no tengáis pensado entrar al museo. Nosotros no entramos porque contábamos con muy poco tiempo y aún nos quedaba una parada.

Desde la Plaza de María Auxiliadora se accede a uno de los miradores más bonitos de Ronda (11). Después de ver desde el pueblo el Tajo de Ronda, tocaba ver el Puente Nuevo desde abajo. Si cruzarlo ya es un imprescindible, no verlo desde aquí es imperdonable. Sobran las palabras.

El Puente Nuevo visto desde abajo. Se percibe mejor la altura del puente y debajo el río forma una pequeña cascada en su descenso hasta el fondo del desfiladero

La guinda perfecta para la mañana

Sin duda este mirador fue el final perfecto para nuestra ruta express para descubrir Ronda en una mañana. Quizás llegados a este punto ya os hayáis preguntado alguna vez el porqué de tantas prisas… Todo tiene su sentido y la razón era qué teníamos programado para ese mismo día el Caminito del Rey. Así que tras una mañana de vértigo nos disponíamos a realizar un sendero que “supuestamente” daba mucho más vértigo. ¿Sería verdad? Os lo contamos en la próxima entrada.

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2 Thoughts to “Ronda: una ciudad para “viajeros románticos””

  1. Madre mía, la primera foto del puente… te juro que me ha dado vértigo.

    1. Miriam

      Te entiendo perfectamente, a mí me costó lo suyo asomarme a los miradores… Además que yo soy de las que sufren incluso viendo al otro asomarse 😅😅

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