Acerca de…

¿Conocéis el dicho “la curiosidad mató al gato”? Pues yo siempre he pensado que el susodicho gato debía ser un gato negro (de estos a los que acompaña la mala suerte), porque yo, durante estos años que me he dejado guiar por ella, “sólo” he encontrado un montón de alegrías y experiencias positivas. He descubierto en la curiosidad a la mejor compañera de viaje: siempre ansiosa de conocer más, de ver mundo, de sacarte de tu zona confort y enseñarte a romper tus límites.  Quién sabe, quizás algún día la curiosidad decida llegar un paso más allá y ponerme en peligro (como hizo con el gato), pero por ahora va de mi lado y ella también lleva mochila.

 

El camino hasta ahora…

Igual os preguntaréis cuando conocí a esta nueva amiga o a dónde me ha llevado hasta ahora. Pues bien, nos conocimos cuando yo era una cría porque era una vieja amistad de mis padres. Al principio nuestra relación venía muy influenciada por ellos (al fin y al cabo, ellos la conocieron antes) y hacíamos sobre todo viajes por España. Mis padres tienen un dicho; “Si quieres valorar lo que hay fuera, primero conoce lo que tenemos aquí”. Con esa premisa nos recorrimos ocho de las siete Islas Canarias (ya os contaremos algún día dónde está la octava), para luego dar el salto a la Península Ibérica y seguir la ruta.

Con el tiempo una se hace mayor y empieza a tener escarceos con la curiosidad en solitario, con amigos o en pareja… aunque pensándolo mejor, quizás la palabra “escarceos” se queda corta para cosas como mudarse (y de esto ya van tres veces). Por ahora me estoy especializando en los viajes por España y Europa (os podría decir que es porque mantengo el lema de mis padres, pero en realidad es porque el presupuesto no da para mucho más). Esto no quita que esta amiga mía lleve tiempo insistiéndome en cambiar de continente y que esté empezando a ahorrar para ello, pero no os preocupéis que ya os iré informando de esta y de todas las demás aventuras que están por llegar.