Qué esperar de los museos de Varsovia

Lo confesamos: nos gustan los museos. Hay gente que los odia y gente a la que les encantan y nosotros pertenecemos a este último grupo. Esto no significa que vayamos a todos los museos, ni que todos los museos a los que vayamos nos encanten (es más, cuantos más vemos más críticos nos volvemos con ellos). Así que, lo que haremos en este post es enumeraros los museos que visitamos en Varsovia (aunque tampoco fueron tantos) y confesaros si los recomendamos o no. ¿Empezamos?

   El Museo Polín o Museo Judío

Empecemos con la joya de la corona, pero no porque sea nuestro favorito sino porque fue nuestro primer museo en la ciudad. Estamos hablando del Museo Polin, el lugar ideal para aprender la historia de los judíos polacos. Polonia recibía entre los judíos el nombre de Polin, una palabra que podríamos traducir, más o menos, como “reposa aquí”, un mensaje alentador, pero, ¿acaso era cierto? En este museo lo descubriremos.

Réplica de la Sinagoga de Gwózdziec dentro del museo

No entraré en la historia de la comunidad judía para no haceros spoilers sobre el contenido del museo, pero sí que hay un par de apreciaciones que me gustaría hacer sobre el edificio en sí. El diseño del museo incluye muchas referencias a la historia del pueblo judío (la mayoría de las cuales quizás os pasen desapercibidas, sobre todo si compartís mi nivel de desconocimiento sobre el tema), pero quizás la referencia más clara es su ubicación en pleno centro de lo que fue el Gueto Judío de Varsovia. Este emplazamiento explica que en los alrededores del museo encontremos diversos monumentos dedicados a este periodo.

Enfrente del museo se levanta el Monumento a los Héroes del Gueto

Jan Karski el espía polaco que se infiltró en el Gueto de Varsovia

En nuestra opinión, se trata de una visita imprescindible para cualquier viaje a Varsovia. Y no, no me refiero a que es una visita imprescindible si os interesa el tema del Holocausto, porque esto constituye sólo un breve capítulo de una historia mucho más larga, una historia que comenzó en la Edad Media y que aún no ha acabado.

   Uprising Museum

Entremos, ahora sí, en un museo digno de los amantes de la Historia Contemporánea: el Museo del Levantamiento de Varsovia. Con este museo tenemos sentimientos encontrados, pero empecemos primero por explicaros cuál es su contenido.

Este museo se encuentra ubicado en una antigua cochera de tranvías y fue inaugurado en 2004 como conmemoración del 60 aniversario del levantamiento de Varsovia. Pero, ¿a qué nos referimos con el Levantamiento de Varsovia? Hablamos de una rebelión civil, es decir, del levantamiento de los propios habitantes de la ciudad contra la Alemania nazi. Durante 63 días, los ciudadanos de Varsovia tuvieron en jaque a las tropas de Hitler, pero ante la falta de apoyo de las tropas aliadas (y muchos otros factores que no fueron según el plan) el alzamiento fue sofocado y la ciudad destruida. Como veis, se trata de un tema difícil de abordar, ¿lo muestras como una heroicidad o te centras en la masacre que supuso?, ¿realzas su valentía o recuerdas su dolor? Personalmente, creo que la exposición se mantiene en un tono neutral, pero reconozco que es un tema sobre el que se puede debatir.

Dentro del recinto del Museo se encuentra esta colección de murales

De nuevo no entrare en más detalles sobre el contenido, puesto que si os interesa lo veréis allí, pero si que mencionaré un par de aspectos que son los que me llevan a no saber si recomendar o no este museo.

En primer lugar, la exposición es muy extensa (se trata de unos 3000 metros cuadrados de muestra, que no son pocos) y en ocasiones se pierde el hilo del discurso. En las paredes de las diferentes salas encontrareis hojas de calendario que os servirán para no perder detalle de lo que pasó día a día durante el levantamiento, siempre y cuando entendáis polaco. Como entenderéis, este no fue nuestro caso, así que salimos del museo con la sensación de que no sabíamos más sobre esos 63 días de lo que sabíamos antes de entrar. Esto no significa que no aprendiésemos otras cosas, pero si que nos dejó mal sabor de boca.

El símbolo del levantamiento es el “Kotwica”, las siglas de “Polska Walcząca”, en español “Polonia en lucha”

Otra cosa que nos decepcionó fue la audio-guía. Normalmente animo a coger siempre que se pueda la audio-guía, no porque no nos guste leer sino porque en general creo que son un recurso, que, si está bien diseñado, completa con creces la visita. En este caso, que queréis que os diga, el audio estaba en español, pero me hubiera venido mejor para conciliar el sueño que para amenizarme la visita.

Con estos dos hándicaps dejo en vuestras manos la decisión de visitar o no el museo, pero, como siempre, si lo hacéis comentadme vuestras impresiones.

   Museo Fryderyk Chopin

Este es el último museo que visitamos en Varsovia y también el que menos recomendaríamos, pero no nos adelantemos, primero una breve introducción.

El edificio que acoge el museo es el Palacio Ostrogski, del siglo XVII

El Museo Fryderyk Chopin se inauguró en 2010, conmemorando el 200 aniversario de la muerte del susodicho músico. Como veis, se trata de un museo mucho más moderno que los anteriores y eso se nota. Al entrar os darán una tarjeta electrónica con la que interactuar con las diferentes pantallas de la exposición: toda una modernidad que al final sólo servía para seleccionar el idioma. Obviando esta supuesta modernidad, la colección es enorme e incluye manuscritos originales del artista, fotografías, muebles de época, su máscara mortuoria… Aunque el plato fuerte del museo quizás sea el auditorio, en el que podréis escuchar el gran repertorio de Chopin.

Hasta ahora no me he reprimido ciertas críticas, pero es que realmente me decepciono muchísimo el museo. Aunque seáis los mayores fans de Chopin, no creo que el museo os pueda aportar más de lo que os aporta YouTube o Spotify. Entiendo que el contenido más relevante de Chopin sean sus obras, pero si lo único que me ofrece el museo es escucharlas, la verdad es que prefiero escucharlas en mi salón con una buena copa de vino (uy perdón, quería decir agua…).

En la propia ciudad de Varsovia se puede aprender más sobre Chopin que en el museo

Nos quedaron muchos más museos sin visitar, pero siempre estoy a tiempo de ir actualizando esta entrada con los siguientes que visite. Si os resultan útiles este tipo de recopilaciones no dejéis de decírmelo y haré más como esta para otras ciudades. Si en cambio creéis que se me ha notado mucho la deformación profesional, lo siento, dos años estudiando museología sé que no me podían traer nada bueno.

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