Un paseo a pie por Varsovia (Parte 2): la Ruta Real

Después de conocer el Casco Antiguo de Varsovia, llega el momento de imitar a los grandes reyes de Polonia y recorrer la Ruta Real. Este paseo conecta el Castillo Real con las residencias veraniegas del monarca al sur de la ciudad, como el Palacio del Parque Łazienki, aunque en nuestra ruta nos desviamos en más de una ocasión para ver monumentos cercanos.

Mapa con la ruta que seguimos señalada

Iniciamos nuestro descenso por la calle Krakowskie Przedmieście, que literalmente significa “barrio de Cracovia” (y eso que, en principio, estas dos ciudades se odiaban). En esta calle se suceden muchos edificios de gran importancia para la ciudad, como el Palacio Presidencial o la Universidad de Varsovia (1). A nosotros lo que más nos gustó de esta última fue la puerta principal de la Universidad, que da a la calle en la que estamos, pero si entráis podréis ver los diferentes palacios y edificios que conforman el campus.

Puertas al jardín de la universidad.

LAS PUERTAS DE LA UNIVERSIDAD SON SU MAYOR ATRACTIVO

El siguiente edificio en el que nos detendremos nos lleva a hablar del segundo de los personajes célebres de Polonia (el primero está en la Parte 1). Y es que en la Iglesia de la Santa Cruz (2), se encuentra enterrado el corazón de Frédéric Chopin.

En Varsovia hay varios enclaves ideales para hablar de la vida de Chopin, por lo que mejor centrarnos en esta parada en su muerte. Chopin abandonó Polonia con la intención de volver algún día, pero lo que no sabía es que pasaría los últimos años de su vida como refugiado político en Paris. Pero, ¿qué fue exactamente lo que pasó en Polonia para que Chopin no pudiera volver? En 1830 se inició en Varsovia el denominado Levantamiento de Noviembre, una rebelión contra el dominio ruso sobre esta parte del país. Chopin apoyaba esta revuelta por lo que, cuando los rusos vencieron, él no quiso reconocer el poder del Zar sobre su país y decidió no renovar su pasaporte en la embajada rusa. Esta decisión le impidió volver a pisar su país natal. Aunque su cuerpo fue enterrado en Paris, su última voluntad era que, al menos su corazón, volviese a casa, con lo que su hermana se encargó de cumplirla y trasladó su corazón a Varsovia.

Si sois muy amantes de Chopin, aprovechad que nos desviaremos por un momento de la Ruta Real para visitar el Museo de Frédéric Chopin (3). A nosotros, personalmente, nos decepcionó mucho el museo. Parece más una mediateca a la que ir a escuchar obras de Chopin, que un sitio en el que aprender más sobre el músico. Sea como sea, pasaremos por delante del edificio en nuestro camino hacia el Vístula, así que teníamos que, al menos, mencionarlo.

Nuestro objetivo en este desvió en muy distinto, nos dirigimos a conocer a otra Sirena de Varsovia (4). Esta estatua, mucho más grande que la de la Plaza del Mercado, fue inaugurada justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial y es uno de los pocos monumentos que sobrevivieron a la destrucción de la ciudad. La autora de esta estatua, Ludwika Nitschowa, usó de modelo a la poeta polaca Krystyna Krahelska, quien, años después de haber posado para la estatua, murió en el Levantamiento de Varsovia.

En primer plano una sirena alza una espada mientras con la otra mano sujeta un escudo. Detrás el Vístula y un puente que une ambas orillas del rio

LA OTRA SIRENA DE VARSOVIA

Muy cerca de la sirena se encuentra el Centro de Ciencias Copérnico (5), un museo de ciencias que recomendamos, sobre todo, si viajáis con niños. Nosotros estuvimos “jugando” con las instalaciones que tenían en el jardín y, sólo con eso, consiguieron picarnos la curiosidad por lo que tenían dentro. Si llegáis a entrar, confirmadnos si lo que hay dentro mola tanto como esperábamos o si nos han creado falsas esperanzas poniendo lo mejor fuera.

Antes de volver a la Ruta Real, queda una parada obligatoria: la “nueva” Biblioteca de la Universidad de Varsovia (6). Os voy a confesar que en mis notas previas al viaje este punto lo tenía apuntado como algo opcional, pero después de visitarlo creo que tiene que ser parada obligatoria en cualquier itinerario. Al interior de la biblioteca no se puede entrar a menos que seáis estudiantes, pero no os preocupéis, nuestro objetivo es llegar a la azotea para disfrutar del enorme jardín que ocupa todo el tejado del edificio. Os aseguro que no os dejará indiferentes.

Jardín sobre el tejado

UN LUGAR IDEAL PARA DESCANSAR DE TANTO LIBRO

Vistas desde el jardín de la azotea. Al fondo se ve el edificio del Palacio de la Cultura y la Ciencia

LAS VISTAS DESDE AQUÍ SON PRECIOSAS

Después de relajarnos un rato en el jardín, toca poner rumbo de nuevo hacia la Ruta Real para recorrer el siguiente tramo: la calle Nowy Świat. Aunque el ambiente de esta calle nos gustó más que el de la calle Krakowskie Przedmieście, os tenemos que confesar que en este tramo de la ruta no nos encontramos con edificios singulares en los que detenernos. Lo que sí nos gustaría recomendaros es un bar de leche, el Bar Familijny (7). Como en todos los bares de leche, si conseguís entenderos con el personal, podréis disfrutar de comida casera, local y barata.

Antes de continuar hacia los palacios veraniegos, nos toca volver a desviarnos una última vez de la Ruta Real. En esta ocasión, nuestro objetivo es conocer una de las huellas más impresionantes del pasado comunista de la ciudad. Pero antes, ¿os habéis quedado con ganas de postre? En Polonia hay una cadena de chocolaterías que se llaman E. Wedel y que, entre otras cosas, venden las Torcik Wedlowski o tartitas de Wedel, que venden exclusivamente ellos. Podéis encontrar estas chocolaterías por toda la ciudad, pero de camino a la siguiente parada os chocaréis con la que probamos nosotros. A parte de las tartitas en sí, la chocolatería tiene una parte de cafetería en la que podéis probar diferentes postres o batidos, con o sin la tartita de Wedel como ingrediente.

También un par de metros antes de llegar a nuestro destino os podéis desviar para ver el Paseo de la Fama de Varsovia (8). Al lado de otros paseos de la fama (y no hablo sólo del de Hollywood) este paseo es bastante anecdótico, ya que sólo cuenta con doce estrellas, pero os sorprenderá encontrar aquí una buena representación española de la mano de Penélope Cruz y Javier Bardem.

Estrella de la fama de Marylin Monroe. Está escrito en polaco

LA ESTRELLA DE LA FAMA DE MARILYN MONROE

Tras estas dos breves paradas llegamos a la estrella del comunismo en Varsovia: el Palacio de la Cultura y la Ciencia (9) o, para abreviar, PKiN, que son sus siglas en polaco. Aunque a día de hoy este edificio es uno de los símbolos de la ciudad y cuenta con el honor de ser el edificio más alto del país, el edificio generó controversia entre los varsovianos debido a su origen. El PKiN se acabó de construir en 1955 y originalmente se llamaba el Palacio de la Cultura y la Ciencia Joseph Stalin. ¿Veis ya de dónde viene la controversia? El edificio fue un regalo de la Unión Soviética a Polonia, por lo que muchos polacos lo odiaron inicialmente por considerarlo un símbolo del dominio comunista sobre el país. A pesar del resquemor inicial, y tras cambiarle el nombre, se decidió conservar el PKiN como patrimonio nacional polaco.

Se trata de un edificio muy alto e imponente. Detrás se ven los edificios de oficinas modernos.

UN SIMBOLO DEL COMUNISMO ENTRE TORRES DE NEGOCIOS

Desde aquí nos incorporamos de nuevo a la Ruta Real, para recorrer el último tramo de la misma y llegar al Parque Łazienki. Este parque es enorme y os animamos a que os perdáis por él, siempre y cuando no os olvidéis de “tachar” dos imprescindibles: el Monumento de Chopin y el Palacio Łazienki o Palacio en la Isla.

En lo que se refiere al Monumento de Chopin (10), si visitáis la ciudad en verano, los domingos al mediodía podréis disfrutar de conciertos de piano al aire libre junto a la estatua. Con pianista o sin él, el monumento en sí es precioso. La escultura original se colocó aquí en 1926, pero como casi todo en Varsovia, fue destruida durante la ocupación nazi. La estatua que se puede ver hoy en día es una reconstrucción de 1958.

Junto a una laguna hay una estatua de Chopin sentado bajo un sauce

ESCUCHAR UN CONCIERTO DE PIANO AQUI DEBE SER UNA MARAVILLA

La otra parada obligatoria es el Palacio en la Isla (11), un palacio que, ¡sorpresa!, se encuentra ubicado sobre una isla artificial y rodeado por un lago. Con esta ubicación no es de extrañar que en primer lugar se tratase de una casa de baños. Será ya en el siglo XVIII cuando el rey Estanislao II Poniatowski, último monarca de Polonia, decidiera transformarla en su residencia privada, remodelándola en el palacio que es hoy en día.

En el centro del lago se ve el palacio

EL PALACIO EN LA ISLA OBVIAMENTE ESTÁ RODEADO DE AGUA

De esta manera llegamos al final de nuestra ruta a pie por Varsovia, Ahora vosotros decidís si desandar el camino hasta vuestro alojamiento o hacer uso del transporte público para volver a “casa”, porque otra cosa no, pero andar habréis andado un montón.

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