2017 en viajes

Ya estamos a punto de acabar el año y llega ese momento en que algunas personas, entre las que me incluyo, hacen balance del año. ¿Qué me ha deparado este 2017? ¿He cumplido mis propósitos? ¿Será uno de esos años que recordaré con añoranza cuando sea viejita?

Obviamente no todo han sido alegrías, ha habido momentos de estrés, momentos tristes y, los peores, esos momentos en los que piensas “parad el mundo que yo me bajo aquí”. Aun así, a mí el balance me ha salido positivo, muy positivo. ¿Las razones? Muchas, pero la que más nos importa en este blog son todos los viajes que he podido hacer, ¿los repasamos?

   Londres

El primer viaje del año se hizo esperar un poquito y no llegó hasta abril, pero me sirvió para cumplir un pequeño sueño que tenía desde que era chinija (pequeña para los no canarios): conocer Londres.

La ciudad desde las alturas

En este viaje exprimimos al máximo la London Pass para visitar algunas de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad, pero también nos sumergimos de lleno en sus mercados y parques.

   Girona

He dudado en si incluir o no esta escapada por no haber pasado noche en la ciudad, pero al final me he dicho “es mi blog y yo pongo en mi blog lo que me da la gana” y si a alguien no le convence que se pase al siguiente punto.

Con esta ya va la tercera visita a la ciudad (a ver si en la cuarta por fin pasamos noche en ella…) y coincidió, por segunda vez, con el Girona Temps de Flors, un festival que no dejo de recomendar a todo el mundo.

Uno de nuestros montajes favoritos de la edición de 2017

   Granada

El siguiente viaje propiamente dicho no se haría esperar mucho y nos llevaría dirección al sur. En junio nos tocaba visitar Granada, una ciudad que nos encantó a pesar de la intoxicación alimenticia que nos dejó un día entero sin salir del hotel.

Nos dio tiempo a visitar La Alhambra antes de ponernos malitos

Este viaje fue, además, la excusa perfecta para una primera vez: mis primeros baños termales. Gracias a un sorteo de Con algas en la maleta nos fuimos a los Hammam de Granada y nos gustó tanto la experiencia que nos hemos prometido a nosotros mismos que nos daríamos este tipo de caprichos al menos una vez al año (y vamos por buen camino porque este año ya nos lo hemos dado dos veces).

   Escocia

Llega el viaje grande del año, un viaje en el que pusimos en juego un truco que nos gusta llamar stopover, aunque poco se parece a la definición estándar de la palabra. Nuestro objetivo era Polonia, pero de camino ¿por qué no visitar Glasgow y Edimburgo?

Que una broma se convierta en símbolo de la ciudad hace de Glasgow una ciudad única

En este viaje descubrimos que Glasgow no es tan fea como la pintan y que para ver Edimburgo como dios manda nos iban a faltar horas (y eso que le dedicamos 48).

No nos dio tiempo a ver todo lo que queríamos ver en Edimburgo

   Polonia

Después de nuestra pequeña escala en Reino Unido, llegaba el plato fuerte del viaje: dos semanas en Polonia, un país que superó de lejos nuestras expectativas: se nos encogió el corazón en los campos de concentración, nos enamoramos a primera vista de Cracovia, competimos buscando gnomos en Wroclaw y disfrutamos de una ruta culinaria que ya quisiera Imanol Arias (o cualquiera de los presentadores de Un país para comérselo). En definitiva, un viaje redondo.

Torun también nos enamoró a primera vista

   Venecia

Con Italia llevamos una racha especial y hace un par de añitos que en nuestro resumen anual sí o sí cae una visita a este país (y en ninguno de los casos es porque lo hayamos buscado expresamente). El año pasado fue Roma, el anterior Turín y este año le tocaba el turno al Véneto.

Una de las mejores panorámicas de la ciudad

Después de dos días en Venecia acabe enamorada de la ciudad, pero os he de confesar que mi primera impresión fue muy diferente, aunque esto ya es un tema para 2018 y los posts que vendrán.

   Lanzarote

En noviembre llegaba el momento de volver a casa después de más de un año sin hacerlo. En este viaje de vuelta a mis raíces me sorprendí dándome cuenta de cuanto echaba de menos la tierra que me vio nacer. Si es que, al final, llevo en la sangre las lavas de Lanzarote.

NADA COMO TU TIERRA

   Budapest

Con este último destino llegamos al final del año y, como no, la ocasión pedía ambiente navideño. Si a los mercados navideños (muchos y por todas partes) le añadimos al viaje que Budapest es “la joya del Danubio” tenemos el viaje ideal para acabar el año con muy buen pie.

En definitiva, el 2017 nos ha cundido (y mucho). ¿Que nos deparará el 2018? ¿Será el año en el que traspasemos las fronteras europeas? ¿Quizás nuestro primer crucero? ¿Ganaremos por fin algún concurso de los de Mola Viajar? Sea como sea y pase lo que pase, la curiosidad y yo estaremos preparadas para la próxima aventura.

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