Un día en Torun

Cuando estábamos planeando nuestro viaje por Polonia y tropezamos con la ciudad de Torun, nos bastó con saber que era la ciudad natal de Copérnico para añadirla al itinerario. Sin embargo, después de conocerla os diremos que sí, Copérnico es importante y encontraréis varias estatuas, edificios y calles que dan fe de ello; pero la ciudad hay que visitarla por otras muchas razones. Nos atrevemos a decir, incluso, que cuando la conozcáis os dará igual si Copérnico nació aquí o en Pekín.

Y es que, al final, a la ciudad no la han declarado Patrimonio de la Humanidad por quién nació en ella, sino por su conjunto arquitectónico medieval. Dicho con palabras menos rimbombantes: por la cantidad de monumentos góticos que se conservan en ella. Tanto es así que, teniendo en cuenta el destrozo que hicieron los nazis, actualmente Torun es una de las ciudades que más edificios medievales conserva de toda Polonia. Si a esto le añadimos que conserva parte de las murallas lo que tenemos es una ciudad preciosa y perfecta para recorrer en un solo día. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, siguiendo nuestra ruta:

Nuestro punto de partida es, como casi siempre, la estación de tren. En el caso de Torun tenéis que tener en cuenta que hay dos paradas y que la principal (en polaco Glowny) no os dejará bien parados. En su lugar, si llegáis en tren, optad por la estación de Torun Miasto. Hecho este apunte pongámonos en marcha.

El punto de inicio de cualquier ruta por Torun debería ser la plaza principal. Sin embargo, no íbamos a dejar escapar la oportunidad de ver cosas de camino, por lo que antes de llegar a ella aprovechamos para visitar la Iglesia de San Jacobo (1). Este es posiblemente el templo más bonito de Torun y su construcción se inició en 1309 gracias a la Orden Teutónica (¿la recordáis de la visita al Castillo de Malbork?).

Sigamos nuestro camino hasta el centro, concretamente hasta la estatua Copérnico, monumento que nos marca que hemos llegado a nuestro destino: la Plaza del Casco Antiguo (2) o, en polaco, Rynek Staromiejski. En torno a esta plaza se suceden bastantes puntos de interés así que tened preparada la cámara.

LOS PROTAGONISTAS DE LA PLAZA DEL CASCO ANTIGUO

Ocupando el espacio central tenemos el Ayuntamiento de Torun. El edificio gótico que podéis ver hoy en día fue construido aquí a finales del siglo XIV. Actualmente podemos encontrar en su interior un museo, pero, si queréis saber nuestra opinión, no creemos que su visita tenga mucho que ofrecer (pero es nuestra opinión personal). Lo que sí que creemos que vale la pena es subir a su torre. Desde arriba tendréis unas vistas geniales de todo el Casco Viejo y del resto de edificios que ocupan esta plaza. Pero, ¿qué edificios son estos?

Hagamos un repaso rápido a los edificios que rodean la plaza. Empecemos por la Casa debajo de la Estrella, que no tiene perdida (literalmente es una casa debajo de una estrella). Este edificio acoge actualmente el Museo de Arte de Extremo Oriente, en el que no entramos porque nosotros lo que queríamos era ver cosas polacas. Si recorremos la plaza en el sentido de las agujas del reloj, la siguiente casa destacada que nos encontramos es la Mansión de Artus, un tipo de edificio que ya nos habíamos encontrado en Gdansk. Lo siguiente que veremos es la Iglesia del Espíritu Santo, seguida del edificio neogótico de Correos.

LA CASA DEBAJO DE LA ESTRELLA NO TIENE PERDIDA

En cuanto a las estatuas de la plaza, además de la estatua de Nicolás Copérnico (un personaje que doy por hecho que no necesitáis que os presente) llama la atención la estatua del balsero que toca el violín. Así, sólo por el nombre, no parece que podamos esperar gran cosa de la estatua, pero, en realidad, esconde una leyenda que probablemente os recuerde a otra que todo el mundo conoce. Cuenta la leyenda que Torun fue invadida por las ranas y, desesperado, el alcalde ofreció la mano de su hija a aquel que les librara de esa plaga. Esto llegó a oídos de Iwo, un balsero que tocó su violín mágico para ahuyentar a las ranas y así conseguir la recompensa, convirtiéndose, de paso, en un héroe. Ahora bien, si dónde pone ranas, hablamos de ratas y en lugar de un violín alguien toca una flauta, ¿a qué os recuerda esto?

ESTA HISTORIA ME SUENA…

ES MÁS DISCRETA, PERO A MI ESTA ESTATUA TAMBIÉN ME ENCANTA

De camino a nuestra siguiente parada pasamos por diversas atracciones que quizás os interesen si pasáis más rato en la ciudad. En primer lugar, nosotros visitamos el Museo de los Viajeros Tony Halik (3). Nosotros nos dimos por aludidos así que decidimos visitarlo, pero no es una visita que os vayamos a recomendar encarecidamente. El museo cuenta con una colección de objetos etnográficos y otros recuerdos que se traían de sus viajes una pareja de trotamundos llamados Tony Halik y Elzbieta Dzikowska. Personalmente, lo que más nos sorprendió fue su colección de llaves de habitación de hotel, algo impensable hoy en día. Junto al museo encontraréis el Planetario, dónde se emiten diferentes películas sobre el espacio o la naturaleza.

ESTO NO LO HAGAIS EN CASA

Si dormís en la ciudad, quizás os interese ver el espectáculo de luces que se proyecta cada noche en la Fontanna Cosmopolis (4). Nosotros nos enteramos tarde de su existencia por lo que, aunque pasamos una noche en Torun, nos la perdimos (no nos pasaría lo mismo en Wroclaw, pero eso ya os lo contaremos). De día esta fuente carece de encanto, pero no nos costaba nada desviarnos a verla antes de seguir nuestro paseo hacia la Torre Inclinada (5).

Si os estáis imaginando la Torre de Pisa vais mal, pero, aunque no sea tan fotogénica, esta torre se ha consolidado como uno de los iconos más buscados de Torun. La torre se inclina de tal forma que entre la base y su parte más alta hay 1,5 metros de diferencia, por lo que no os costará nada apreciar la inclinación. Mientras que originalmente la torre tenía una función defensiva, sus usos han cambiado mucho con el tiempo. Tras ser usada como cárcel o como forja, actualmente la torre acoge un pequeño bar. Muy cerca de la torre se conservan dos graneros, uno en estilo gótico y otro barroco.

¿SE NOTA O NO LA INCLINACIÓN?

Llegados al ecuador de la ruta ya va siendo hora de hablaros de Nicolás Copérnico, ¿no? Así que, ¿qué mejor sitio para hacerlo que su casa natal? La Casa de Copérnico (6) se encuentra en la calle homónima y es el modelo de mansión típica de los comerciantes del siglo XV. Sobre la casa, en la actualidad acoge un museo dedicado a la vida de Copérnico, pero justo dos días después de nuestra visita cerraba sus puertas al público por motivos de mantenimiento. No sabemos la fecha de nueva apertura, pero creemos que vale la pena verla, aunque sólo sea por fuera. Nicolás Copérnico nació en esta casa el 19 de febrero de 1473 y vivió en ella hasta los 18 años, cuando abandonó el seno familiar para ir a estudiar a Cracovia. Como bien sabéis, este astrónomo pasó a la historia por ser el padre de la teoría heliocéntrica o, lo que es lo mismo, por decir que la Tierra gira alrededor del Sol.

LA CASA NATAL DE COPÉRNICO

Al final de la Calle Kopernika nos encontramos con el templo más grande de Torun: la Catedral de San Juan (7). En la torre de la catedral se puede ver el “reloj de balseros”, un reloj que mide el tiempo con una sola aguja. Como última curiosidad, aquí fue dónde se bautizó Copérnico.

AQUÍ SE BAUTIZÓ COPÉRNICO

Si pasáis un día completo en la ciudad no os podéis perder el Museo de las Galletas de Jengibre (8) o en polaco, Pierniki. Nosotros cogíamos el tren temprano así que no pudimos visitar el museo, pero si que pasamos por su tienda para probar este dulce tan típico de la ciudad. Lo mejor de la visita al museo es que incluye un taller de horneado para aprender a hacer este tipo de galletas. Sobre las galletas os diré que se convirtieron en una de mis obsesiones del viaje por lo que ya os volveré a hablar de ellas en algún “Productos fantásticos y dónde encontrarlos”.

Al que sí que entramos, aunque a posteriori hubiéramos preferido visitar el museo de los Pierniki, fue al Museo de Historia de Torun (9). Nosotros siempre que podemos intentamos visitar este tipo de museos para hacernos una idea de la historia de la ciudad, pero, desgraciadamente, en muchas ocasiones estos museos dejan mucho que desear, como nos ocurrió en este caso.

En la siguiente parada directamente no entramos por falta de ganas y porque nos iba a costar mucho no compararlo con la visita al Castillo de Malbork. Y es que sí, aquí también había un Castillo Teutónico (10), aunque lo que quedan son sus ruinas. Lo que si que es interesante, visitéis las ruinas o no, es saber cómo se destruyó el castillo, porque no, no fue cosa del paso de los años. En 1454, los propios burgueses de Torun se rebelaron contra la Orden Teutónica y organizaron un motín en el que consiguieron asaltar el castillo y destruirlo.

TORUN TAMBIÉN TENÍA CASTILLO TEUTÓNICO

Antes de dar por finalizada la visita de este lado del río, vale la pena dejarse asombrar por un sitio más: el Teatro Baj Pomorski (11). Este teatro está especializado en los espectáculos de marionetas para niños, razón de más para que su fachada adopte la forma tan pintoresca que tiene.

¿CÓMO DEFINIR LA FORMA DE ESTA FACHADA?

Tras este paseo es hora de despedirse de la ciudad por todo lo grande, pero para eso tenemos que tomar una cierta distancia. Al otro lado del río se encuentra un mirador desde el que obtener el mejor Panorama de Torun (12). Nosotros disfrutamos de estas vistas a media tarde, pero por las fotos que hemos visto os recomendamos que las veáis también de noche.

EL PANORAMA MÁS BONITO DE TORUN

Y ¿dónde mejor para acabar esta ruta que en otra estación de tren? A nosotros nos tocaba poner rumbo a la siguiente ciudad de la ruta, aunque nos hubiera encantado pasar un par de horas más en Torun, pero si os quedáis más no dejéis de contarnos que cosas nos perdimos (no es que nos falten motivos para volver, pero siempre son bienvenidos algunos nuevos).

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2 thoughts on “Un día en Torun

  1. Cuantas cosas curiosas y me encanta la estatua del perro!!! Por cierto, me molan mucho los mapas que haces 😉
    Saludosss

    1. Miriam

      Muchas gracias!! Me alegro de que te gusten, espero que sean de utilidad 😊 La verdad es que esta ciudad me sorprendió mucho, no esperaba que tuviera tantísimo que ofrecer y al final fue una de mis favoritas del viaje.
      Un beso, 😘

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