Un templo romano, trece ocas y otros secretos del Barri Gòtic de Barcelona

Cuando veo a los turistas recorriendo las Ramblas como si fueran un rebaño de ovejas sin pastor o haciendo cola en la Sagrada Familia o en el Museo Picasso llueva o haga un sol de justicia me pregunto ¿cuántos de estos turistas sabrán que en Barcelona aún queda un templo romano?, ¿cuántos se habrán parado a contar las ocas del claustro de la catedral? o ¿cuántos habrán fotografiado la fachada original del ayuntamiento?  Son cifras que no sabemos calcular, pero sí se nos ocurre una forma de aumentarlas: contándoos esos pocos secretos que hemos conseguido arrancarle a esta ciudad con el paso de los años. Se nos escapan muchos, ¿pero qué gracia tendría que no os dejásemos secretos que descubrir por vosotros mismos?

Antes de entrar a revelar confidencias, establezcamos un perímetro, que la ciudad es muy grande. Os prometemos secretos de otros barrios, pero en este post nos centraremos en revelar secretos del Barri Gòtic (que de gótico ya os diremos lo que tiene…). Para saber que abarca este barrio sólo tenemos que dibujar un rectángulo imaginario entre la Rambla, Plaza Cataluña, Via Laietana y el mar. La otra opción es mirar el mapa (que para algo nos lo hemos currado). Así que ahora sí que sí, entremos en materia.

Vamos a hacer esto de forma cronológica así que para empezar tendremos que remontarnos a época romana y a los tiempos en los que Barcelona se llamaba Barcino (en realidad el nombre completo sería Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino pero entenderéis que lo simplifiquemos ¿no?). Os podríamos explicar cómo era la ciudad en esos momentos, pero el Ayuntamiento de Barcelona sacó en su momento un video que no podemos superar con palabras así que mejor os dejamos un link a él y entramos al lío.

   UN TEMPLO ROMANO EN EL PUNTO MÁS ALTO DE BARCINO

Barcino se desarrolló aprovechando un pequeño cerro: el Mons Taber, lugar en el que se colocó el centro político, social y religioso de la ciudad: el Foro. ¿Qué hay ahora en este montículo? El centro político de Barcelona: la Plaza de Sant Jaume; pero a eso ya llegaremos. Entre la citada plaza y la Catedral, nos encontramos con el Centro Excursionista de Cataluña. Os preguntaréis ahora: ¿y esto a que viene? Viene a que dentro se conservan no una sino cuatro columnas del Templo de Augusto.

LA PROPIA SEÑALÉTICA YA TIENE HISTORIA

   UN YACIMIENTO BAJO NUESTROS PIES

De Barcino quedan otros muchos restos repartidos por el Barri Gòtic y que sirven para explicar las diferentes facetas de la vida en época romana. Callejeando por la zona os iréis encontrando con diferentes fragmentos de la muralla que delimitaba la ciudad (junto a la Catedral, por ejemplo, se conserva una puerta de dicha muralla y un fragmento del acueducto que nutría de agua la ciudad), pero existen también restos que no están visibles en superficie. Este es el caso del yacimiento que se puede visitar bajo la Plaza del Rey y en el que se localizaron restos de diferentes factorías y talleres de la ciudad. Visitar este secreto tiene coste añadido porque los restos forman parte del Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona (o MUHBA), pero no está de más saber lo que tenéis bajo los pies, aunque no entréis a verlo.

Aquí os vamos a adelantar un dato curioso sobre porque decimos que el Barri Gòtic, es gótico pero no tanto. Uno de los edificios que conforman este museo es la Casa Padellàs, una casa que literalmente se movió piedra a piedra de su ubicación original a esta plaza con motivo de la apertura de la Via Laietana (y este no es el único ejemplo de edificios nómadas). En esta plaza encontraréis, además de esta casa, el Palacio Real Mayor y la capilla de Santa Àgata.

No podemos contenernos a recomendaros dos puntos más en vuestro paseo por Barcino: la vía sepulcral de la Plaza de la Vila de Madrid y la Domus Avinyó, en la calle homónima. Sobre esta última os avisamos que el horario es muy limitado y sólo puede visitarse los domingos.

   LAS TRECE OCAS DEL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL

De la Catedral de Barcelona se podría hablar de muchas cosas, empezando por su nombre, ya que pocos saben el nombre completo de la catedral: de la Santa Creu i Santa Eulàlia. Muchos tampoco saben que Santa Eulalia fue la primera patrona de la ciudad, antes de ser desbancada por parte de la Virgen de la Mercè en 1868. La historia que os contaremos ahora tiene mucho que ver con esta santa y es que en el claustro de la catedral habitan trece ocas, tantas como años tenía Santa Eulalia cuando fue martirizada y tantas como martirios se le infligieron.

TRECE OCAS POR LOS TRECE MARTIRIOS

   LA FACHADA ORIGINAL DEL AYUNTAMIENTO Y EL ORIGEN DE LA PLAZA DE SANT JAUME

Tanto la Catedral de Barcelona como el Ayuntamiento de la Ciudad son edificios del gótico catalán, pero tienen truco. En el caso del Ayuntamiento el truco es que la fachada original, la gótica de verdad, no da a la Plaza de Sant Jaume sino al Carrer de la Ciutat, la fachada actual es, en realidad, neoclásica (del siglo XIX frente a la original del siglo XIV – XV). Esta fachada suele pasar desapercibida por parte de los turistas, pero tiene bastantes detalles curiosos, como el hecho de que el arco de la puerta principal esté doblado. ¿La explicación? Cuando en el siglo XIX se construye la nueva fachada ésta cortó a la antigua. Otro dato curioso es la utilidad del banco que vemos adosado a la fachada. Aunque hoy en día supone un asiento ideal para descansar en el pasado servía para ayudar a los miembros del Consell de Cent a apearse de los caballos, de ahí los escalones que tiene en los extremos.

LA DECORACIÓN “DOBLADA” POR LA NUEVA FACHADA

Igual ahora os estáis preguntando, ¿por qué estos catalanes no ponen la puerta desde el principio mirando hacia la plaza? o, quizás, ya hayáis deducido que si la puerta no miraba hacía la plaza igual es que no había plaza. En la Edad Media esta plaza estaba ocupada por una Iglesia, la Iglesia de Sant Jaume. Esta Iglesia fue derribada en 1823 para construir la plaza y la parroquia fue trasladada al antiguo convento de los trinitarios, un par de calles más allá.

   LOS AÑADIDOS “GÓTICOS”

Llegamos a la parte delicada, ¿por qué llevamos todo el artículo hablando del gótico entre comillas? Como hemos visto en la Edad Media había edificios en sitios en los que ahora no hay nada (y viceversa) pero también hay fachadas que aparecen a posteriori y como las fachadas arcos, puentes y ventanales. Obviamente sí que hay obras de estilo gótico en Barcelona, pero es un gótico que ha sido ligeramente (o no tan ligeramente) maquillado. Os damos ahora dos ejemplos que se llevan la palma: el Pont del Bisbe y la Catedral. El primero directamente no existía antes de 1928 y la segunda debe su fachada actual a las obras de acondicionamiento vinculadas a la celebración de la Exposición Universal de 1888.

LA CATEDRAL EN 1887 Y EN LA ACTUALIDAD (LA IMAGEN DE LA IZQUIERDA NO ES MÍA POR MOTIVOS EVIDENTES)

ESTILO “GÓTICO RECIENTE”

   LOS EFECTOS DE LA GUERRA Y LA PLAZA DE SANT FELIP NERI

Si tuviera que citaros uno de mis lugares favoritos de Barcelona sería la Plaza de Sant Felip Neri y eso que su origen alberga una historia muy triste. Aquí tenemos otra historia de una plaza que al principio no existía, lo triste radica en el porqué. Durante el mes de enero de 1938, en el contexto de la Guerra Civil Española, Barcelona sufrió uno de los peores bombardeos aéreos conocidos hasta la fecha. La ciudad fue bombardeada de forma sistemática durante todo el mes, pero el peor episodio de este bombardeo se produjo el 30 de enero y afectó, entre otros lugares, a la zona de la Iglesia de Sant Felip Neri, dejando 42 muertos, sobre todo niños. La Iglesia se salvó, pero la zona quedó devastada y tuvo que ser reconstruida. Será en esta reconstrucción cuando se decida crear aquí una plaza. Hoy en día se pueden ver los efectos de este episodio en la fachada de la Iglesia, que conserva las heridas causadas por la metralla de las bombas.

LA METRALLA DE LA BOMBA HA DEJADO ESTAS CICATRICES EN LA IGLESIA

Esta es, sin duda, una historia muy triste, pero no todos los secretos que se guardan son bonitos. Sin embargo, no debemos verlo sólo como una tragedia sino como un recordatorio y un ejemplo de superación. Hoy en día en esta plaza se respira paz y tranquilidad, es un oasis en medio de una ciudad que bulle, que sigue adelante a pesar de las heridas del pasado y que sigue creando una red de tesoros y secretos para que los curiosos los vayamos encontrando.

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