Wells y Glastonbury en un día (desde Bristol)

¿Estáis pensando en pasar una temporada en Bristol y queréis visitar los alrededores? Os proponemos un plan para visitar dos ciudades en un mismo día, ¿se os ocurre una alternativa más productiva? Las ciudades en cuestión son Wells y Glastonbury, y aunque bien se les podría dedicar un día a cada una, os proponemos hacerlo en 24 horas, ¿por qué? No es que nos guste correr, lo que nos gusta es ahorrar, y es que si cogéis un day ticket el transporte para todo el día os costará solo 7.50£ (de lo contrario cada viaje son 6£). Además, el mismo autobús os llevará a ambos destinos, por lo que en todo el día solo tendréis que coger una línea: la 376.

En cuanto al orden, nosotros cometimos el error de ir primero a Glastonbury y digo error porque nos entretuvimos tanto allí que no pudimos ver Wells como nos hubiera gustado. Nuestra recomendación, por lo tanto, es ver primero Wells y dedicar la tarde a Glastonbury, ya que la visita al Tor de Glastonbury no está sujeta a horarios y no pasa nada porque lo veáis anocheciendo (siempre y cuando lleguéis con tiempo para entrar primero a la Abadía, que sí que os puede cerrar).

   WELLS

Wells es, ni más ni menos, que la ciudad más pequeña de Inglaterra. Oficialmente sólo la supera City of London, pero seamos honestos, eso de ciudad dentro de ciudad no tiene el mismo mérito. ¿Por qué es ciudad entonces? La respuesta corta es que la Iglesia todo lo puede y es que la catedral de Wells es la sede de la Diócesis de Bath y Wells y el Palacio Episcopal la residencia del obispo de dicha diócesis. Estaréis de acuerdo en que un cargo así exige una ciudad ¿no?  Queda claro de paso que dos edificios no podéis perderos: la Catedral y el Bishop’s Palace.

Como ya os habíamos adelantado, no pudimos dedicarle a Wells ni la mitad de la atención que queríamos darle y es que llegamos cuando estaba cerrando todo. El Palacio Episcopal en horario de invierno cierra a las 16 horas, por lo que a esto no llegábamos ni en pintura, pero, en principio, esto no tenía que habernos pasado con la Catedral, puesto que cierra a las 18 horas (en verano el horario se alarga una hora). ¿En qué no caímos? ¡En la afición de los ingleses por los villancicos! Y es que ese día eran los “Christmas carols”, así que la hora de cierre se adelantó bastante. En conclusión, que os hablaremos un poco de la Catedral, pero tened en cuenta que tan rápido como entramos nos hicieron salir.

Fachada occidental de la Catedral de Wells

La Catedral de Wells comienza a construirse en el año 1175 por lo que estamos ante una de las primeras obras de estilo gótico hechas en Inglaterra. De su fachada destaca la presencia de cerca de 400 estatuas que, aunque ahora se vean descoloridas, en su momento estuvieron pintadas de vivos colores. Aquí está representada la crème de la crème de la época: reyes, obispos, ángeles y apóstoles. La entrada a la Catedral se realiza por una puerta adyacente y es gratuita, aunque os darán la posibilidad de dejar un donativo. Una vez dentro os destacamos dos cosas (porque no nos dejaron ver más, que detalles hay para aburrir): los arcos en tijera y uno de los relojes medievales más antiguos del mundo. Los primeros son los responsables de que la torre no se venga abajo y del segundo destaca que cada cuarto de hora podemos observar en él a dos caballeros batirse en combate.

   GLASTONBURY

Una vez visitada Wells, el siguiente destino es el pueblo de Glastonbury, famoso sobre todo por el festival homónimo (un festival de música del que nosotros, la verdad sea dicha, nunca habíamos oído hablar). Sin embargo, festivales aparte, lo que más nos llamó la atención a nosotros fue el misticismo que rodea al pueblo: tiendas esotéricas, una abadía en ruinas y, en general, un ambiente de cuento de hadas (o más bien de brujas). Dedicad un rato para recorrer las tiendas en busca de objetos de hechicería varios, pero primero la Abadía, que cierra a las 16, 18 o 20 horas, dependiendo del mes (confesamos que es el horario más confuso que hayamos visto jamás así que comprobadlo dos veces antes de ir).

Restos de la Iglesia Mayor

La Abadía de Glastonbury, o lo que queda de ella, fue una de las abadías más importantes de Inglaterra. Sus orígenes se remontan al siglo VII, aunque tras sufrir un incendio fue reconstruida en el siglo XII. Será a partir de esta reconstrucción cuando la abadía de Glastonbury y, en consecuencia, todo el pueblo, se empezarán a asociar a la leyenda del Rey Arturo. ¿Por qué? Porque en la reconstrucción se encontrará, nada más y nada menos, que la Tumba del Rey Arturo.

Aquí yacían los restos del Rey Arturo y su amada Ginebra

Si esta historia os ha gustado mucho y queréis creer que esta era realmente la tumba del Rey Arturo y de su reina Ginebra, os aconsejo que no sigáis leyendo este párrafo, pasad al siguiente. Si habéis continuado leyendo no os diremos que es mentira, pero si os daremos algo en lo que pensar, ¿no es casualidad que se descubra esta tumba justo cuando el número de peregrinos disminuyó estrepitosamente? La publicidad y sus trucos son más antiguos de lo que parecen…

Hayáis decidido creer o no en que es la tumba del legendario rey, esto ha sido el argumento fundamental para decir que en Glastonbury se halla la mítica isla de Avalon. Pero de esto ya os hablaremos más al llegar al Tor, que las leyendas no acaban aquí. Terminemos primero de explicar la Abadía.

Junto con los restos de la Iglesia Mayor y la famosa tumba, encontramos otros restos como la Lady Chapel o la cocina del Abad, una de las cocinas medievales mejor conservadas de Europa. Si llegados a este punto os sorprende que uno de los monasterios más ricos y poderosos de Inglaterra acabase siendo un montón de ruinas (preciosas de ver, pero ruinas al fin y al cabo) estáis de suerte porque os lo vamos a contar. En el siglo XVI tiene lugar lo que se llama la “Disolución de los Monasterios” y la Abadía de Glastonbury no se libró. Tanto es así que el abad del momento, al resistirse al desmantelamiento de la abadía fue ahorcado en nuestra siguiente parada: Glastonbury Tor.

Una de las cocinas medievales mejor conservadas de Europa

A las afueras de Glastonbury nos encontramos con una colina coronada por la Torre de San Miguel: el Glastonbury Tor. Una cosa antes de entrar en materia, la palabra Tor no se refiere a la torre sino a la colina en sí y es una palabra celta. Ahora sí, pasemos a las leyendas, que hay varias. Ya os hemos hablado de la vinculación de Glastonbury con Avalon, pues bien, si subís esta colina estaréis sobre la mítica isla, pero, según otra leyenda, también estaréis en el hogar de Gwyn ap Nudd, Señor del Inframundo y Rey de las Hadas.  Y la última, según otra leyenda estaréis en el lugar en el que José de Arimatea ocultó el Santo Grial. Quedaos con la versión que más os guste, pero subid a la colina, no os defraudarán las vistas.

Por cierto, que nos hemos puesto místicos y no os hemos hablado de la torre, la Torre de San Miguel formaba parte de una iglesia que también fue derribada con la “Disolución de los Monasterios”. La primera iglesia dedicada a San Miguel fue destruida por un terremoto y la segunda, de la que se conserva la torre, es del siglo XIV.

Cuando entréis en la torre mirad para arriba: no tiene techo

Al final del día (un día bastante intenso todo sea dicho), habréis hecho un repaso por una parte de la historia religiosa y mitológica de Inglaterra: la primera catedral gótica, la tumba del Rey Arturo, la entrada al inframundo celta…. ¿Qué más se puede pedir?

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