Cinco razones por las que visitar La Palma

Os tengo que confesar dónde reside el corazoncito de una servidora: en pleno océano Atlántico, junto a la costa africana, en un conjunto de islas que si no son el paraíso poco les falta. Espero poderos ir desvelando secretos de las Islas Canarias conforme avance mi andadura bloguera, pero por ahora lo mejor será empezar por la última en la que hemos estado: La Palma, la “Isla Bonita”.

Antes de entrar en los motivos por los que ya estáis tardando en reservar vuelos, quiero recalcar una cosa: ¡La Palma no tiene nada que ver con Las Palmas! Este es un error que en un primer momento me pareció simpático pero que a la larga acabó haciendo que me sangraran los oídos. Así que, por si acaso, mejor aclarar términos (con ayuda de Google Maps):

  • Las Palmas es una provincia:

  • Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad:

  • La Palma es una isla:

  • No hace falta que os especifique que Palma de Mallorca está a kilómetros de distancia, ¿verdad?

Teniendo esto claro, ¿por qué visitar La Palma? Dejadme que os lo enumere:

  • Las estrellas (y no me refiero a las de cine). La Palma es el destino perfecto para la observación de estrellas y por eso cuenta con uno de los observatorios astronómicos más importantes de España. Pero no hacen falta telescopios para disfrutar de estos cielos estrellados, acercaos a cualquiera de los miradores que hay distribuidos por toda la isla o, si os alojáis en casa rural, disfrutad de las vistas desde la terraza, no tendrán desperdicio.

Observatorio astronómico del Roque de los Muchachos
  • Los contrastes. Verde, negro, blanco, azul… en La Palma no faltan colores y el contraste entre ellos deslumbrará a más de uno. La Palma tiene paisajes para todos los gustos: el norte para amantes del bosque, el sur para amantes de los volcanes, el interior para montañeros, la costa para los que son más de playa…

Un ejemplo de contrastes en las salinas de Fuencaliente
  • Los senderos (para todos los gustos y niveles). Si existiese un paraíso de los senderistas, La Palma, con sus cerca de 1.000 km de senderos transitables, no tendría nada que envidiarle. Personalmente, mis favoritos son los que pasan por los bosques de laurisilva (un tipo de paisaje que se puede disfrutar en contados lugares de la Macaronesia).

Un paraíso para senderistas
  • La gastronomía canaria en general y las delicatesen de la isla en particular. Hay tantas cosas que probar en Canarias: papitas arrugadas con mojo, el gofio en todas sus variantes, los quesos, el vino… Bueno pues en La Palma podéis probar todo eso y más. Además, aquí los golosos están de suerte porque los palmeros tienen buena mano con el dulce. Os recomiendo el queso de almendras, los marquesotes (unos bizcochitos cubiertos de almíbar) y el Bienmesabe (un postre muy dulce a base de almendras). En cuanto a las bebidas, los licores y vinos de la zona son muy buenos, pero yo os haré una recomendación para todos los públicos: probad el guarapo (es zumo de caña de azúcar y en los mercados podéis encontrar puestos en los que ver cómo lo preparan y saborearlo).
  • Por último y ¿por qué no? Las playas. Si bien La Palma no es un destino de sol y playa, seguimos en Canarias y el tiempo suele acompañar para darse un baño. La Palma cuenta con playas para todos los gustos: desde playas muy transitadas, en las que podemos encontrar todos los servicios; hasta playas desiertas en las que disfrutar de una total tranquilidad. Además de las playas de arena negra también existen piscinas naturales.

Piscinas naturales del Charco Azul

A todas estas razones hay que añadir las fiestas populares. La fiesta de Los Indianos, en Carnavales; o la Bajada de la Virgen de las Nieves, que sólo se celebra cada cinco años; son algunos de los eventos que motivan la visita a la isla en fechas concretas.

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