Långholmen: la experiencia de dormir entre rejas

Esta entrada va de cómo pasar la noche en una cárcel sueca sin necesidad de llamar a un abogado o pagar la fianza la mañana siguiente para salir (aunque bueno, la fianza en cierto sentido si la pagas, pero en forma de factura de hotel). De lo que os estamos hablando es de Långholmen, una antigua cárcel reconvertida en hostal/hotel y situada en la ciudad de Estocolmo.

Antes de entrar en detalles sobre la prisión y sus nuevas funciones como hotel debemos aclarar una cuestión. Si lo que buscáis es un hotel céntrico, este no lo es. El hotel se encuentra en la isla homónima, en la que no para ninguna línea de transporte publica y cuya superficie está ocupada en su mayor parte por bosque (árboles que, por cierto, fueron plantados por los prisioneros de Långholmen). Para llegar a la prisión deberíais llegar hasta una de las islas cercanas en transporte público y desde allí cruzar a pie. Sobra decir que la experiencia incluye dormir en celdas, así que si sois de los que valoráis mucho el tener espacio de sobra tampoco es vuestro hotel.

Mapa para remarcar que está en el quinto pino

La prisión de Långholmen llegó a ser una de las cárceles más grandes de Suecia y estuvo en funcionamiento como establecimiento penitenciario desde 1724 hasta 1975 (en un primer momento se trató de una cárcel para mujeres, pero luego se extendieron las funciones penitenciarias del lugar). Además de por el tamaño, esta prisión también destaca por haber sido el lugar en el que se produjo la última ejecución de Suecia, el 23 de noviembre de 1910.

Salvo una parte del edificio, que fue demolida en 1982, el resto de la construcción se ha adaptado a nuevos usos entre los que se incluye el de hostal y hotel de lujo, pero también el de museo o el de centro educativo.  En nuestro caso, nos alojamos en la parte de hostal y nos asignaron una habitación que, además, estaba dentro del propio museo por lo que tuvimos la doble experiencia de haber pasado noche en una cárcel y en un museo (no todo el mundo puede chulear de ambas, salvo, quizás, Ben Stiller).

En Långholmen podemos encontrar diferentes modalidades de habitación. Como os comentábamos, en la prisión se incluye tanto un hotel de lujo como una parte de albergue juvenil. Nosotros nos alojamos en la segunda parte, en una habitación con litera y baño compartido. Personalmente recomendamos más está opción si, como nosotros, lo que queréis es vivir la experiencia y no os importa tanto el tener más o menos comodidades.

Nuestra celda

En definitiva, Estocolmo cuenta con una gran variedad de hoteles de gran calidad, pero si lo que queréis es vivir una experiencia diferente os recomendamos que os alojéis, aunque sea una noche, en este hotel. Y por si aún os quedan dudas de sí sois o no el tipo de público que se alojaría en una cárcel responded a una pregunta: ¿nos envidias por haber tenido esta experiencia o creéis que estamos locos por dormir en una celda?

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